jueves, 19 de agosto de 2010

Las ventajas del colecho

Este es un problema que no se presentaría si hubiera una práctica generalizada del colecho, si recordáramos que como especie necesitamos el calor de otro cuerpo para acurrucarnos en la noche confiados y felices.


Y es que a quién le gusta dormir solo, en una jaula de barrotes, frío, con miedo.... Qué mamífero pone a dormir a sus crías en etapa de lactancia (que para la especie humana biológicamente hablando, va hasta los tres años y más) en otra cueva? Si negar nuestra naturaleza es ser civiliados, pues yo vuelvo a la edad de piedra. En el video el instinto del papá le dice que se acueste a dormir con su bebé, y todo se soluciona... hasta cuando él quiere dejarlo de nuevo solo.

Líam ya tiene dos años y aun duerme con nosotros. No cambiaría sus piecitos calientes sobre mí por nada. Cuando me voy a dormir le digo a Fabián que hay un hombre (que no es él) que me espera en la cama, jejejeje

3 comentarios:

Silvia dijo...

Verdad que esas sensaciones del cuerpecito de un bebé, y luego de un añito, de dos, ...ay, yo ya sólo tengo el cuerpecito de una de tres y medio, y el de una de casi seis con su osito que nos visitan todas las madrugadas, a veces desde la 1 am o antes.
A ver si te puedes conectar este martes, que tengo ganas de oirte.
Besos,

Ale dijo...

Qué impresión, la nena sabe lo que necesita y lo pide claramente... y los adultos somos taan necios...
Gracias por compartirlo, lo voy a difundir en mi blog espero no te moleste.

Un abrazo!

Zinnia Muñoz dijo...

El colecho es una experiencia maravillosa.

Dale, Ale, lo bonito de los blogs es compartir, verdad? Con confianza.

Abrazo chicas